La mujer en la narrativa utópica inglesa, 1870-1890E. G. Bulwer-Lytton, Samuel Butler, W. H. Hudson, Richard Jefferies y William Morris

  1. Nicolás Ferrer, Dolores Alicia
Dirigida por:
  1. Miguel Martínez López Director/a

Universidad de defensa: Universidad de Jaén

Fecha de defensa: 22 de julio de 2003

Tribunal:
  1. Fernando Serrano Valverde Presidente/a
  2. Paula García Ramírez Secretario/a
  3. Margarita Carretero González Vocal
  4. Judith Anne Carini Martínez Vocal
  5. María Manuela Merino García Vocal

Tipo: Tesis

Teseo: 99705 DIALNET lock_openRUJA editor

Resumen

Esta tesis realiza, a través del análisis de cinco obras clave del género utópico del último tercio del siglo XIX, un estudio sobre el papel asignado a la mujer en las sociedades utópicas creadas por los distintos autores como vía de escape y propuesta alternativa (o catastrófica) al angustioso presente que les tocó vivir. Después de señalar la posición subalterna y de inferioridad de las mujeres que habitan estas nuevas sociedades, estudia cómo en la amplia gama de propuestas utópicas, la situación de éstas no varía, sino que repite una y otra vez los clichés victorianos y de clase media impuestos por la sociedad tradicional y patriarcal de finales del siglo XIX, a través de un lenguaje ambiguo y una retórica de la ironía. Esta tesis demuestra cómo estas representaciones de la figura femenina no sólo coinciden en proyectar, a través de diversas "voces" y "modulaciones", una forma de pensar y un modo de concebir la vida característicos de su época, sino que, además, la imagen femenina aparece moldeada y determinada por el prisma de dos controversias que marcaron profundamente el final del siglo XIX: el darwinismo y la "cuestión de la mujer". La primera porque las interpretaciones distorsionadas e interesadas de las teorías evolutivas contribuyeron a reforzar el papel tradicional de las mujeres como madres y esposas, al basar "científicamente" la diferencia entre hombres y mujeres en la división sexual del trabajo; y la segunda controversia porque convulsionó todos los estratos sociales, ya que se originó cuando la mujer racionalizó la injusticia del trato desigual que recibía frente al hombre en todos los ámbitos de la vida social, política, económica y educativa.